viernes, 9 de octubre de 2009

A veces se complica

Como decía el Gran Tu Sam: "Puede fallar", y falló un par de veces. De hecho, recordamos con cariño su dicho, a pesar de que él estaba seguro de la imposibilidad de la falla.
A la bronquitis, la combatimos con nebulizaciones y antibiótico : Claritromicina 500 mg. Una toma diaria.
Al quinto día, en realidad, en medio de ese quinto día y aún sin tomar esa quinta pastillita.. síntomas extraños me invadieron. La noche anterior me llamó la atención haber ido al baño a hacer "sólidos" y que salga líquidos. Me pregunté: -Te equivocaste de agujero nene????
Era transparente, como si el agua bebida decidió por motus propio hacer su camino particular dentro de mi cuerpo. Al día siguiente, lavándome los dientes, me dió una terrible arcada. Tanto fué así, que arcada tras arcada.... vomité... SALIVA!. Ni un color. Buscaba el espectro solar, al igual que el día anterior.. pero nada!!!
Para mí, que se me había roto un caño, y ustedes vieron cómo tardan en venir a arreglar los caños, no?. Me cambié y salí a trabajar. Como la cosa no andaba, decidí no salir a la calle y quedarme en la oficina. A media mañana, me comenzó a transpirar la frente. Sentía que me hacía encima, pero que era acuoso el tema. Para colmo, debía pasar por la Comisaría a pedir el Certificado de Domicilio para cambiar la dirección de mi DNI para poder hacer el Certificado de Convivencia con el cual podría recibir el riñón donado.
Qué loco, no? Un ser que nada tiene que ver conmigo, está por sobre el amor real e ininterrumpido de nuestra pareja para decir que está autorizada a ser mi salvadora, porque  convive conmigo. Como si convivir con alguien signifique amor, o signifique dar la vida por el otro. Sólo los que están dentro de la burbuja, lo saben. El resto.. el resto son de palo.
Como era de preveer, fui a la Comisaría más cerca de mi casa (550 mts), con mareos, sofocación, y ganas de sentarme en un inodoro sin saber si algo saldría de mí. En la Comisaría 27 me dijeron que no correspondía a su jurisdicción. Que ellos llegaban hasta la avenida. Le preguntaba: Pero estoy acá al toque! Si es tocar el timbre y confirmar si vivo ahí!
No se para que sirve este bendito papel. Si a la Policía no le interesa si yo vivo ahí o no. Mientras alguien con mis datos lo reciba y diga que vivo allí es suficiente. Ahhh, me olvidaba: Alguien mayor de edad, obviamente! (pequeño detalle). Tuve que alejarme 30 cuadras para ir a la otra Comisaría, la 29.
-Señor?
-Vengo a tramitar un certficado de domicilio. - le dije
-Va a tener que tener paciencia. - Me respondió. Y yo casi susurrando pregunté al pasar:- Y si no la tengo?
Por suerte no me escuchó. Primero una, luego dos mujeres más, al minuto otra y otra más venían en la cola después de mí. Sólo un oficial ( o suboficial, la verdad que no lo sé) estaba en atención al público. A los 20 minutos, pidiendo disculpas, ingresó un señor muy amable (cuyo rango tampoco sé) y como era el primero, paso al otro ladodel mostrador.
-Apellido?
Despliego el DNI y le repito mi apellido de todas formas.
-Calle? Es esta? -me dice mirando en el DNI.
-No!. Justamente hago este trámite para poder hacer el cambio de domicilio para que luego una persona certifique que mi mujer es mi conviviente.
-Sabía que el trámite sale $10,00?- me dice
-Es más barato si digo que no sabía?- le respondo y me sonríe.
Cuando pasarían?. A partir del día siguiente, y durante las 24hs.
Volví a la oficina. Me sentía peor e iba desmejorándose. Aparecieron los mareos. Asi que sumaba el inodoro + sudor + mareos+ tos con flema+ dolor de panza + si me quedo me desmayo.
Me fuí, previa autorización del Gran Jefe. Me fuí caminando. Evidentemente, caminé más rápido de lo que debí caminar. LLegué absolutamnete desarmado, en pedazos, descuajeringado. No sentía más que dolor en las piernas. Corrí al baño: "Agua", más que un problema gástrico, parecía una batalla naval!
Me recosté. Creo que me desmayé. No una, sino un par de veces. Sentía que se me dormía la cara, las manos, las muñecas. Quise levantarme, y el mundo daba vueltas!. Mis piernas no me sostenían. Me asusté. Estaba solo. No podía casi hablar. A las dos horas, sonó el portero eléctrico. Me levanté a atender, no podía llegar a la cocina. No podía fijar mis ojos en ninguna imagen. Y mis rodillas se doblaban mientras que mis gemelos no sostenían en peso de mi cuerpo. Me escuché entrecortado cuando atendí. Pensé cualquier cosa!. Como pude, regresé al baño a mirarme al espejo. Levante un brazo y luego el otro para descartar que algo terrible me esté ocurriendo. Salvo que no podía mantenerme en pié, que en la boca del estómago parecía haber una estaca clavada (por el dolor), y que mis piernas no me sostenían.... parecía que todo estaba normal! juaaaaaaaaaaaaaaa!! Ahora me río, pero flor de cagazo me pegué.
Cuando llegó Diego, el hijo de Yoryi, yo era una piltrafa humana. Apenas podía llegar por mis propios medios al baño. Para levantarme de la cama, primero me senté en el borde y apoyé mi cabeza entre mis manos. Diego me miró y me preguntó: -Te traigo un balde???? Juaaaaaaaaaaaaaa!!!!
Suena el teléfono y yo a 4 pasos de lograr el objetivo: Sentarme en el inodoro. Era Yoryi y Diego me dice:
-Pregunta mi mamá si estás bien.
-Decile que estoy muy pero muy mal!!!!!
A esta altura, no parecía una novela??? Juaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! Pero les juro que es todo cierto!!!!
La cosa terminó con Yoryi llamando a mi mamá. Mi mamá que vino y se la pasó hablándome de todo lo que se te pueda ocurrir que una madre y una no madre puedan contarte y llamé a mi nefrólogo y amigo: Dr. Eduardo Dos Ramos Farías.
Le expliqué todo ( no me van a hacer repetir todo, no?) y me dijo que era el antibiótico. Que deje de tomarlo. Que estaba arrasando con mi flora intestinal y mi flota de energía. Por último me dijo que durante 24hs no coma sólidos. Purecito, agua, nada de té y un poco de nada de nada me iba a hacer muy bien.
A pesar de tener aún tos , de sentir el gusto a lavandina cuando eso ocurre, la descompostura del aparato digestivo a disminuído y casi desaparecido.
Lo que no desapareció es el dolor de los gemelos. Camino como un robotito, con las piernas duras para no exigirlos porque duelen.
Ya se enteraron que estoy vivito y coleando. Ya leyeron que aún falta mucho por pelear y que nada nos vence, sólo nos voltea.
Una cosa más: El cuerpo es un envase que se nos dió para poder transitar esta vida. La forma de cuidarlo, defenderlo está sólo en nosotros. Defende tu cuerpo. Defendete. Cuidate.
Gracias por leerme!

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